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MI VIDA VERSIFICADA

Una aventura silábica

Retomando algunos versos de mis primeros momentos como escriba. Honestamente, las figuras que plasmé en estos viejos versos, después de tantos años, resuenan como imágenes de otras vidas y de otras almas. No descarto que son mi comienzo, pero no son mi línea de verdadro inicio. Amo estos versos porque me sirvieron para entender que escribir por escribir no libera el alma ni las condenas acentuadas.


"Siempre cree en ti, sin importar que la rima sea bella o que la estrofa quede gorda. Lo que importa en cuanta alma dibujes en ella." John Daniel

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DESPUÉS DE LA MUERTE TODO SE SABE

Autor: John Daniel Pérez Cuesta

Solo recuerdos

tristes pesadillas,

difíciles de ignorar,

concluyendo el sueño logro despertar.


Años atrás,

cuando solo era un niño,

jugaba y jugaba,

del césped no me paraba.


Ese mismo día

después de comer,

las pesadillas volvieron a visitarme,

pero esta vez no me podía mover.


Le gritaba a mamá,

pero ella no escuchaba.

Me sentía solo. Ignorado.


¿Qué tengo que hacer

para hacerle entender?


Es el ahora y no logro recordarlo,

aunque nada he olvidado.

Desde adentro siento que no puedo hablar.

Quizá él me vaya a pegar.


Hasta allí llegué, junto a la luz.

Sentí cosquillas, y más

cuando de lo que sentía me liberé,

como si fuera un lindo día.


Fue ese día,

cuando partí,

ahora recordé,

lo que yo viví.


Solo trataba de ayudarla,

no triunfé, pero insistí.

Solo era un pequeño,

cuando morí.


Mi madre

tirada en el suelo,

víctima del demonio,

aquel que yo vi.


No era un triste sueño,

solo era la triste verdad.


En mi funeral

el demonio viril,

ahogado en llanto,

por la gran pérdida de su hijo.


El demonio lloró y lloró,

pero no recordó

que él a su hijo mató.


En un ahora más presente, el cielo,

donde puedo descansar.

Porque con mi mami,

Siempre voy a estar.

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GRAN BELLEZA

Autor: John Daniel Pérez Cuesta

Mi reliquia dorada

de grandioso corazón

y de voz con pudor.


Amaneceres flotantes en tu piel,

con muchas pecas pardas,

y de ojos como la miel.


De un alma clara,

de una sola alma,

de un solo ser.


Eres la flor embellecedora,

casi gemela de la rosa,

pero cambiada y graciosa.


Tus curvas un tallo verdoso,

de raíces castañas,

con rizos soberbios.


En tu interior

abrigas tu corazón de oro

con tus frágiles venas,

el grandioso tesoro.


Tu fuente de ideas

carece de inclinación malvada,

un cerebro de plata,

toda idea tuya debe ser alagada.


Tus enredaderas suaves

hacen evocar

que mis brazos anhelan tus abrazos.


Después de quince años

Te sigo recordando

Como la bella flor que me acogió en su seno

Y me dio a lactar su nutritivo néctar.


Bendición de madre.

Volver a procesar estos versos me hizo evocar esos viejos tiempos cuando me sentaba en los pasillo de la escuela a poetizar corazones rotos y romanticismos maquillados. Y que lindo se siente volver en las páginas y ver el esfuerzo que uno le pone a las cosas que uno ama. Sinceramente, amo esto. Esta es mi vida. La poesía es mi arma y mi escudo. Y para todos aquellos que buscan un pie forzado para arrancar el vuelo de escriba, les comparto mi mejor consejo:

​

#1 Escribe con el corazón.

#2 Las palabras son cuerpos, haz que se muevan. Cuenta sus sentimientos.

#3 No cohibas el sexo ni el género de las palabras, invéntatelos.

#4 No escribas por escribir. Escribe para escuchar lo que sientes.

#5 La poesía no es solo música, también es ruido. Hay que aprender a escucharlo y a traducirlo.

#6 No te resistas a desprenderte de tu plano habitual, sal y explora las páginas desde otras perspectivas y voces.

#7 No temas a dejar de escribir, porque un día ella te avisará cuando se canse del silencio.

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